Los riesgos de la vida sembrada sobre el petróleo

Venezuela y su reconfiguración sociopolítica y ambiental

Escrito por Andrea Leal Castellanos y Alba Purroy Bathis

El cambio climático es un tema medular de los Estados en el mundo, de hecho en la pasada COP30 realizada en Brasil en noviembre del 2025 fue uno de los puntos más álgidos, quedando por fuera de la declaración final del evento, desplegando grandes debates sobre la diplomacia que permite los beneficios económicos por encima del punto de no retorno frente a la naturaleza que ya como civilización hemos alcanzado. Es claro que el silencio también habla y es una declaratoria de que como humanidad seguiremos mirando el problema en pequeñas partes y no como un todo integral que requiere un abordaje global.

 ¿Cuál es el origen del cambio climático?

Sin lugar a dudas, la ciencia ha demostrado, frente a las perspectivas negacionistas, que si bien es un proceso natural del planeta, ha sido inducidamente acelerado por la dependencia energética crítica petróleo - gas. Si hablamos de consumo energético, entonces entran en juego las asimetrías de poder, la geopolítica, los mercados y la defensa o declinación de los procesos de transición energética. Por estas razones, cuando hablamos de un recurso estratégico como el petróleo, se vuelve complejo el diálogo.

En el contexto de hidrocarburos* de los últimos años, este recurso y su precio en los mercados globales vienen teniendo un comportamiento volátil, que no solo tiene que ver con la guerra entre Ucrania y Rusia, sino también sigue arrastrando las secuelas de la pandemia y la post-pandemia. Al respecto, Ortega, B. (2023) señala:

Desde los inicios de la pandemia, el precio del petróleo crudo, por ejemplo, alcanzó hasta la instauración del conflicto en Ucrania, de una forma casi vertical un ascenso de más del 380% según el indicador del WTI, mientras que posterior a esta situación la caída ha sido equivalente a un 20%.
— (pág 2)

*Los hidrocarburos son un grupo de compuestos orgánicos que contienen principalmente carbono e hidrógeno. Son los compuestos orgánicos más simples y pueden ser considerados como las sustancias principales de las que se derivan todos los demás compuestos orgánicos. Pueden encontrarse de forma líquida natural (petróleo), líquida por condensación (condensados y líquidos del gas natural), gaseoso (gas natural) y sólido (en forma de hielo como son los hidratos de metano).

*El petróleo crudo es una mezcla compleja de hidrocarburo fósiles, extraída del subsuelo en estado líquido, que sirve como materia prima esencial para producir combustibles y derivados petroquímicos.

Este fenómeno, de la fluctuación en el precio del petróleo, nos permite ver que no sólo no ha perdido su valor estratégico, si no que además se ha reafirmado que está suscrito al posicionamiento y la consolidación del poder mundial, no en vano los principales productores de crudo del mundo son Estados Unidos, Arabia Saudita, Rusia, Canadá, Irak, China y Brasil. Todos actores geopolíticos de peso, que a través de su tenencia energética, establecen patrones de comportamiento de la economía mundial, y que hemos observado en conflictos bélicos y económicos de alto impacto como la llamada “guerra de aranceles”.

 ¿Cuál es el lugar histórico de Venezuela en la dependencia de hidrocarburos?

Venezuela abrió su industria petrolera a nivel comercial en el siglo XX, y desde entonces convirtió al capital extranjero especialmente estadounidense en su principal aliado, puesto que una industria que nacía requería de experticia técnica y contactos en los mercados globales. A partir de allí los gobiernos nacionales buscaron crear un mayor margen de ganancia  del Estado frente al inversor extranjero, hasta lograr en 1975 la nacionalización de las operaciones y fundar al año siguiente PDVSA (Petroleo de Venezuela Sociedad Anónima). 

Con la crisis sociopolítica y económica de las últimas dos décadas, las sanciones estadounidenses mermaron el ingreso por este concepto, pero también se creó una reconfiguración de los socios estratégicos y comerciales, entrando en rigor una nueva cartera de clientes e intercambio de hidrocarburos en Venezuela, entre ellos Irán, China y Rusia. Hay un efecto diferenciado para las mujeres y niñas: no sólo representan el 48% de la migración, sino para las que han permanecido en territorio nacional, se elevó la carga de cuidado y se disminuyeron las posibilidades de acceso a derechos básicos como salud, educación y remuneración laboral. Un aspecto común son las dificultades de acceso a agua potable en fuentes seguras, escenario que es común para mujeres urbanas, de zonas rurales e incluso para quienes hacen parte de grupos indígenas. 

 Impacto ambiental de la industria petrolera Venezolana

Existen informes sobre los impactos que la industria ha suscitado; sin embargo, la información no es detallada ni ha sido objeto de indagaciones más profundas. Al respecto, citamos un informe espacial de la Organización no gubernamental PROVEA, divulgado en 2014 (2):

Los derrames petroleros destacan entre los temas ambientales más resaltantes en Venezuela…así como otras situaciones de la industria petrolera que implican un alto impacto contaminante, como las emisiones del Complejo Industrial José Antonio Anzoátegui (Jose) y las explosiones en la Refinería de Amuay, no han sido objeto de las respectivas indagaciones ambientales por parte del Estado venezolano
— (Pág. 5)

Un elemento clave que no hay que perder de vista es que los riesgos para la vida se encuentran asociados a todas las fases del proceso, es decir: extracción, producción y refinación e incluso el transporte final luego de la venta. Hablamos entonces de daños creados por la generación de desechos peligrosos. En la fase de producción el agua empleada en el proceso puede ser un grave foco de contaminación de las fuentes de agua potable, que en su mayoría se hallan bajo tierra a pocos metros de la superficie, o en ríos y arroyos. La refinación, a su vez, es una fase muy sensible por cuanto generan una acumulación significativa de químicos que se convierten en descargas de emisiones, desechos sólidos y agua contaminada.

Adicionalmente, como comenzamos explicando en este artículo, las emisiones son una parte sustancial del problema, no solo porque el producto final que es el combustible se traduce en millones de vehículos liberando partículas, además están los procesos industriales y las emisiones atmosféricas que se originan en las distintas fases de la actividad petrolera. Hay casos emblemáticos de lo que puede hacer directamente la industria petrolera sobre los territorios, como el caso del Lago de Maracaibo. De acuerdo con el Observatorio de Ecología Política de Venezuela, el lago es: “[…] un inmenso estuario, es el único lago del mundo que tiene conexión directa con el mar y forma parte de los principales humedales de nuestro país, valor importante como proveedor de contribuciones de la naturaleza en la mitigación del calentamiento global” (s/p)(3).

Fotografía del Lago de Maracaibo, 2018. Fuente: OEP (Observatorio de Ecología Política de Venezuela)

Uno de los últimos estudios estatales sobre las fuentes de contaminación del Lago de Maracaibo(4), tuvo lugar en 1995 y fue realizado en este momento por el Ministerio de Ambiente. En el estudio se mostró que en el Lago de Maracibo, además de la salinidad que era creciente en ese momento, los residuos petroleros ocasionados por derrames debidos a fracturas en las tuberías, las actividades de extracción y transporte de crudo, los residuos petroquímicos como fenoles, mercurio, compuestos fosfatados y nitrogenados estaban presentes. Unido a esto, la ciudad de Maracaibo, fundada para el desarrollo petrolero, descargaba allí las aguas residuales domésticas.

Esto sucede mientras al otro lado del país, los minerales que acompañan las el alojamiento en el subsuelo del petróleo, del país con las reservas probadas más grandes del mundo, se convirtieron en el objeto de extractivismo desaforado, especialmente desde que fue decretado por el Estado la importancia estratégica de la explotación de minerales, cambiado las condiciones de protección que ahora permiten su explotación, hecho que ocurrió en 2011, cuando el deterioro de la industria petrolera venezolana redujo los ingresos por este concepto, y el presidente Hugo Chávez nacionalizó la industria aurífera a través del Decreto Ley No 8.413, convirtiendo en "zonas de seguridad" las áreas sujetas al desarrollo de la actividad de exploración y explotación del oro bajo el control de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), posteriormente el 24 de febrero de 2016, Nicolás Maduro anunció la creación de la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero.

Fotografía tomada del Informe sobre la situación de derechos humanos en el arco minero y el territorio venezolano ubicado al sur del río Orinoco - Centro para la Reflexión y Acción Social (CERLAS) 2019.

El petróleo y la minería tienen un marcado impacto en los derechos ambientales, la calidad de agua, aire y la biodiversidad. La vida arraigada a la tierra se ve afectada por el petróleo y la minería, rompiéndose el equilibrio de la tierra para obtener dividendos y ganancias. En este contexto, uno de los recursos principales afectados de los y las venezolanas es el agua. En este inicio de año, las Naciones Unidas han comenzado a hablar del término bancarrota hídrica, esto porque el potencial de incidencia en los derechos de acceso al agua se ven cada día más comprometidos, especialmente, en países donde la voracidad de desgaste de la naturaleza está suscrita a las narrativas de prosperidad y desarrollo como es el caso de Venezuela.

En “Selva sedienta: La paradoja hídrica de la región panamazónica, una investigación encabezada por la Red Eclesial Panamazónica (REPAM),” Leal, A. y Galviz, Y. (2025) (5), lxs autorxs desarrollan un capítulo de análisis sobre el agua, con enfoque en la amazonía venezolana. Algunos de los hallazgos fueron: la población experimenta restricciones en los servicios de agua y saneamiento, puesto que no existe una cuenca grande en los estados amazónicos que esté a salvo de la actividad minera ilegal lo cual genera destrucción por la contaminación y rompe los equilibrios de los ciclos ecológicos. Además, la presencia del mercurio en las fuentes de agua para consumo ha sido ampliamente detallada y confirmada por varios estudios y organizaciones, incluso algunas de las muestras han sido tomadas en zonas próximas al Parque Nacional una zona ABRAE, bajo régimen de protección, lo que revelaría que la vulneración no ha respetado estas zonas.

El Arco Minero del Orinoco y la delincuencia organizada transnacional (DOT)

Además de la minería del oro que se desarrolla según las normas vigentes y los procedimientos legales, la delincuencia organizada transnacional (DOT) - conceptualización desarrollada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito - se caracteriza por ser una industria cambiante llevada a cabo por grupos delincuenciales organizados. Estos grupos funcionan de manera paralela a la minería legal, adaptándose a los mercados, crean nuevas formas de criminalidad y generan un negocio ilícito que trasciende fronteras geográficas, culturales, sociales y lingüísticas. En el caso del Arco Minero del Orinoco, área ecológica protegida, con presencia de más de 198 comunidades indígenas, se ha permitido a las empresas nacionales y extranjeras explotar minerales como el coltán, los diamantes y, sobre todo, el oro, con la intención de que la actividad sustituyera al petróleo y se convirtiera en una nueva fuente de ingresos para el Estado.

Por otro lado, el método de extracción ilegal usado por la DOT del oro ha arrasado con los ecosistemas, en especial por el empleo indiscriminado del mercurio, que se utiliza ampliamente en la región para separar el oro de otros minerales. Esta situación tiene un impacto ambiental a nivel internacional, dado que las minas se encuentran en la Amazonía. En su segmento venezolano, se han registrado impactos por el derrame de mercurio en alrededor de 700 km de ríos y 128 km2 de cuerpos de agua, debido a las incorrectas prácticas mineras, que incumplen con la ordenanza ambiental y territorial (6).

Estos grupos son cada vez más fuertes y su control territorial muchas veces excede el área de las minas. Algunos logran coaccionar a las poblaciones aledañas, a los pueblos indígenas e, incluso, a las principales urbes del estado de Bolívar, como son Ciudad Bolívar, Puerto Ordaz, El Callao y San Félix. Un dato no menor es que los municipios pertenecientes a esta zona del país son los que registraron más altos índices de hechos violentos para el 2023, de acuerdo al informe del Observatorio de Violencia, que señala: “tres de los diez municipios más violentos del país están en Bolívar, (El Callao, Sifontes y Roscio)” (s/p) (7)

La presencia de las guerrillas colombianas en la DOT del oro

La Segunda Marquetalia es el otro grupo guerrillero que lleva años aliada con rebeldes del ELN, incluso compartiendo embarcaciones para el transporte de cargamentos de droga mientras se reparten los territorios y las minas. Su versión de justicia suele ser extrema. En una comunidad indígena, el ELN ha castigado conductas violentas, como la agresión sexual, con ejecuciones sumarias. En las minas de Yapacana (Estado Amazonas), a quienes rompen las reglas se les da una alternativa: “a veces los muchachos se metían en problemas y la única opción era la muerte o vincularse con ellos” (8), es el testimonio de un indígena de la zona.

Los testimonios han sido corroborados por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y otras organizaciones, que han documentado que el trabajo infantil forzoso, los asesinatos en masa, las desapariciones y la violencia sexual son fenómenos generalizados en los distritos mineros. La remuneración que ofrece la minería provoca una gran deserción escolar: algunas escuelas pierden la mitad de sus estudiantes cada año. Una institución venezolana de derechos humanos documentó diez casos de esclavitud moderna. “Se detectaron formas de explotación laboral y sexual, tales como servidumbre doméstica involuntaria, trata laboral, trabajo forzoso infantil, esclavitud sexual y explotación sexual comercial de niños” (pág. 29), señala un informe del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (2022). (9)

La vida sembrada en el séptimo país más megadiverso del planeta tiene siglos experimentando los riesgos de la economía basada en el petróleo, con un paso importante por la minería buscando sustituir esa industria temporalmente, y a su vez generando un impacto gigante en detrimento del ecosistema natural y humano venezolano. Los eventos más actuales, como la intervención violenta realizada por Estados Unidos, el 03 de enero de 2026, es un agravante más a la paz social y ambiental que experimenta el país. La encrucijada: ¿agua o petróleo? Comienza a mostrarse, mientras solo pocas voces advierten del peligroso camino para la paz y la vida.


¿Te interesa conocer más sobre el tema? Aquí te dejamos algunas referencias que fueron la base para la construcción de este texto:

  1. Ortega, Nelson. (2023). Los hidrocarburos en la recomposición geopolítica global. Centro de Investigaciones de Política Internacional. Disponible en: https://www.cipi.cu/wp-content/uploads/2023/02/Los-hidrocarburos-en-la-recomposicion-geopolitica-global.pdf 

  2. Análisis de la Situación Ambiental Petrolera Venezolana. Caso estudio: Estados Anzoátegui- Monagas 2012 – 2014. PROVEA. Disponible en: https://media.business-humanrights.org/media/documents/files/documents/Contaminaci%C3%B3n-Petrolera.pdf 

  3. Boletín 93 del Observatorio de Ecología Política de Venezuela. DICIEMBRE 2025. https://ecopoliticavenezuela.org/370/ 

  4. Sánchez, Ramón. (2008). El Lago de Maracaibo y su repercusión medioambiental.  https://web.ua.es/es/giecryal/documentos/alumnos/lago-de-maracaibo.pdf 

  5. REPAM (2025). Selva sedienta: La paradoja hídrica de la región panamazónica Bogotá: Grupo Comunicarte; Red Eclesial Panamazónica (REPAM); Catholic Media Council (CAMECO); Fundación IPSA. Disponible en: https://commbox.org/document/selva-sedienta-la-paradoja-hidrica-de-la-region-panamazonica 

  6. Nava, Jennire. (2016) Diseño y desarrollo de un Sistema de Información Geográfico (SIG) sobre la minería ilegal en la región Guayana, ubicada en la República Bolivariana de Venezuela. Universidad de Oviedo. https://digibuo.uniovi.es/dspace/bitstream/handle/10651/42150/TFM_Jennire_V_Nava_R.pdf?sequence=6&isAllowed%20=y 

  7. Observatorio Venezolano de Violencia. Informe anual 2023. https://observatoriodeviolencia.org.ve/news/informe-anual-de-violencia-2023/ 

  8. International Crisis Group. Informe Breve N° 53, Latin America & Caribbean. Publicado el  29 de Julio 2025. https://www.crisisgroup.org/es/brf/latin-america-caribbean/andes/venezuela/b53-curse-gold-mining-and-violence-venezuelas-south 

  9. Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello. (2022). Esclavitud moderna en pueblos y comunidades indígenas en el estado Bolívar.https://cdh.ucab.edu.ve/wp-content/uploads/2022/02/2022-02-17.-ESCLAVITUD-MODERNA-EN-PUEBLOS-Y-COMUNIDADES-INDIGENAS-EN-EL-ESTADO-BOLIVAR..pdf 

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